martes, 30 de octubre de 2007

Martires del siglo XX

Oh Dios, que enviaste a tu Hijo,
para que muriendo y resucitando
nos diese su Espíritu de amor.
Nuestros hermanos,
mártires del siglo XX en España,
mantuvieron su adhesión a Jesucristo
de manera tan radical y plena
que les permitiste derramar su sangre por Él.
Danos la gracia y la alegría de la conversión
para asumir las exigencias de la fe;
ayúdanos, por su intercesión,
y por la de María, Reina de los mártires,
a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad y
a promover una viva comunión
entre los miembros de tu Iglesia en España;
enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores,
en la nueva evangelización
haciendo de nuestras vidas
testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo,
el Testigo fiel y veraz,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

domingo, 28 de octubre de 2007

Imitacion de Cristo



Capítulo: XV
COMO COMPORTARSE Y EXPRESARSE EN LOS DESEOS


Jesucristo:
1. Hijo mío, di así para todo:
Señor, si te agrada, que se haga así;
Señor, si es en honor tuyo,
haz esto en tu Nombre.
Señor, si te parece que me conviene y encuentras que me será útil,
concédelo para que lo use en tu honor.
Pero si sabes que me va a causar daño,
o desaprovechar para la salvación de mi alma
aparta de mí este deseo.
No todo deseo proviene del Espíritu Santo
aunque al hombre le parezca correcto y bueno.
Es difícil juzgar rectamente,
si te impulsa a desear esto o lo otro
un espíritu bueno u otro distinto,
o si te impulsa tu propio ánimo.
Muchos que al principio parecían ser conducidos
por buen espíritu, quedan decepcionados al final.


2. Por eso siempre se debe desear y pedir, con respeto a Dios y humildad en el corazón,
todo lo que sobrevenga como deseable al pensamiento;
y sobre todo, encomendárseme diciendo:
Señor, Tú sabes qué es lo mejor:
haz que suceda esto o lo otro, según quieras.
Da lo que quieras, cuanto quieras, y cuando quieras.
Haz conmigo como sabes, lo que más te agrade a Ti,
y según sea para tu mayor honor.
Ponme donde quieras; dispón de mí libremente en todo.
Estoy en tus manos; dame vueltas para un lado y el otro.
Yo soy tu servidor, dispuesto para todo
porque no deseo vivir para mí sino para Ti,
ojalá que con dignidad y perfección.

3. Oración para cumplir la voluntad de Dios:
Concédeme, compasivo Jesús, tu gracia
para que esté conmigo y conmigo trabaje (Sb 9,10)
y conmigo persevere hasta el fin.
Concédeme desear y querer siempre
lo que es más aceptable para Ti y más te agrada.
Tú voluntad sea mía
y mi voluntad siga siempre a la tuya y concuerde
de la mejor manera con ella.
Mi querer sea siempre uno contigo
y sólo pueda querer o no querer
lo que Tú quieres o no quieres.
Concédeme que muera a todo lo que me tienta del mundo
y por Ti, que ame ser despreciado y desconocido.
Concédeme descansar en Ti sobre todo lo deseado
y que mi corazón encuentre en Ti la paz.
Tú eres la verdadera paz del corazón, su único descanso;
fuera de Ti, todas las cosas son adversas e inestables.
En esta paz permanente,
es decir, en Ti Único Supremo y Eterno Bien
dormiré y descansaré.
Así sea.


jueves, 4 de octubre de 2007

Cantico de las criaturas


Cántico de las criaturas
Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
A ti sólo, Altísimo corresponden y ningún hombre es digno de mencionarte.
Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente messer hermano Sol, el cual es día, y nos iluminas por él. Y es bello y radiante con gran esplendor: de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor, por hermana Luna y las Estrellas: en el cielo las has formado claras, preciosas y bellas.
Alabado seas, mi Señor por hermano Viento, y por Aire y Nublo y Sereno y todo tiempo, por el cual a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por hermana Agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
Alabado seas, mi Señor, por hermano Fuego, por el cual nos alumbra la noche: y él es bello y jocundo y robusto y fuerte.
Alabado seas, mi Señor, por hermana nuestra madre Tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor y soportan enfermedad y tribulación. Dichosos aquellos que las sufrirán en paz, porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor, por hermana Muerte corporal, de la que ningún hombre viviente puede escapar: ¡Ay de aquellos que morirán en los pecados mortales! ¡Dichosos los que encontrará en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal. Alabad y bendecir a mi Señor y dadle gracias y servidlo con gran humildad.

San Francisco de Asís