jueves, 30 de octubre de 2008

Epístola I de San Juan


Epístola I de San Juan 3,22-24.4,1-6.

"y él nos concederá todo cuanto le pidamos,
porque cumplimos sus mandamientos
y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es este:
que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo,
y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios,
y Dios permanece en él;
y sabemos que él permanece en nosotros,
por el Espíritu que nos ha dado.
Queridos míos,
no crean a cualquiera que se considere inspirado:
pongan a prueba su inspiración,
para ver si procede de Dios,
porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas.
En esto reconocerán al que está inspirado por Dios:
todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios.
Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios,
sino que está inspirado por el Anticristo,
por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo.
Hijos míos, ustedes son de Dios
y han vencido a esos falsos profetas,
porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.
Ellos son del mundo,
por eso hablan el lenguaje del mundo
y el mundo los escucha.
Nosotros, en cambio, somos de Dios.
El que conoce a Dios nos escucha,
pero el que no es de Dios no nos escucha.
Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración".
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lunes, 6 de octubre de 2008

Oracion por el Sinodo de los Obispos


"La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia"
Oración:
Señor Jesucristo, a quien el Padre nos ha encomendado escuchar como a su Hijo amado:
ilumina tu Iglesia, para que nada sea para ella más santo que escuchar tu voz y seguirte.
Tú, que eres Sumo Pastor y Señor de nuestras almas,
dirige tu mirada a los Pastores de tu Iglesia,
que en estos días se reúnen con el Sucesor de Pedro en asamblea sinodal.
Te imploramos que los santifiques en la verdad y los confirmes en la fe y el amor.
Señor Jesucristo, envía tu Espíritu de amor y de verdad sobre los Obispos
que celebran el Sínodo y sobre quienes les asisten en sus tareas:
haz que sean fieles a lo que el Espíritu dice a las Iglesias y,
de este modo, inspire sus almas y les enseñe la verdad.
A través de su trabajo, que los fieles puedan ser purificados y reforzados en el espíritu
para adherir al Evangelio de la salvación que tu has cumplido
y se convirtiertan en oblación viviente al Dios del cielo.
Y María, la santísima Madre de Dios y Madre de la Iglesia
asista hoy a los Obispos como un día asistió a los Apóstoles en el Cenáculo
e interceda con su materno apoyo,
para que honren la comunión fraterna,
tengan prosperidad y paz en días serenos y,
escrutando con amor los signos de los tiempos,
celebren la majestad de Dios,
Señor misericordioso de la historia,
para alabanza y gloria de la Santísima Trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Amén.