martes, 22 de enero de 2008

Alabanzas de desagravio

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su sacratísimo Corazón.
Bendita sea su preciosísima sangre.
Bendito sea Jesús en el santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María santísima.
Bendita sea su santa e inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea san José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.
Amen.

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jueves, 17 de enero de 2008

Oracion por el Papa

ORACIÓN POR EL PAPA

Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la tierra, el Papa.
En él tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego.
Creo firmemente que por medio de él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica.
Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas.
Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad.
Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención.

viernes, 11 de enero de 2008

Alma de Cristo

ALMA DE CRISTO

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén
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martes, 8 de enero de 2008

Epistola I de San Juan

Epístola I de San Juan 3,22-24.4,1-6.

Y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas. En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo. Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha. Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.
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lunes, 7 de enero de 2008

Carta a los Jovenes


Carta a los jóvenes por el Día del estudiante.

Carta de monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú, con motivo de festejarse el Día del Estudiante (21 de septiembre de 2007).

Quiero acercarme a vos a cada uno a cada una, para saludarte con ocasión del día del Estudiante, unido al día de la Primavera, y no por casualidad. En este tiempo la luz dura más que la oscuridad. Una luz que no es intensa y fugaz como la del flash, sino tibia presencia del sol que se queda para iluminar y dar calor. Este tiempo de primavera nos regala el perfume de las flores, sus colores diversos, su vitalidad. Por eso la identificamos con la juventud y los estudiantes. En estos días se escuchan más voces y música en las calles y lugares de paseo. Tiempo de fiesta y alegría. Ganas de salir con amigos y estar afuera, al aire libre. Algunos pensadores contemporáneos describen la realidad del mundo de hoy diciendo que es “opaca y oscura”, poco luminosa. Todo lo contrario a la Primavera. Y sí: en la sociedad en que vivimos no todo son luces. Hay sombras de injusticia, de mentira, de muerte.
Siempre valoro mucho tu gran sensibilidad para conmoverte con los problemas de la realidad social y tus deseos de cambiarla. Cómo te duele la hipocresía. No te bancás el doble discurso, las incoherencias. Sé también que te cansás pronto cuando no ves resultados a tus quejas o planteos. El desaliento ahoga lenta pero tenazmente los mejores anhelos del alma. No te dejes robar los sueños que Dios puso en tu corazón.
Y nunca pierdas la esperanza de lograr un país mejor.
La sociedad es muy competitiva y sobreexigente, sobre todo con vos, con los jóvenes. Se valora el éxito rápido, a cualquier precio; y si es sin esfuerzo, pareciera que es mejor. ¿Cuántas veces te dejan afuera por cualquier motivo? Conozco los miedos de los jóvenes. Sé del miedo al fracaso, a la enfermedad; el terror a la muerte. Veo también los temores para el amor comprometido. Las relaciones superficiales y pasajeras, las emociones intensas pero sin amor te dejan esa sensación de vacío en el corazón. Te lastiman.
Sos muy valioso, muy valiosa. No te dejes seducir por el ángel de la soledad y de la desolación. Tu vida tiene sentido. Es maravillosa. Que no se te escurra como agua entre los dedos. Dios te conoce y te ama como nadie en este mundo. Aunque están los que sólo te ven como parte de un rebaño. Se enriquecen mucho a costilla de los jóvenes. Alcohol, droga, esclavitud, trata, cualquier negocio que les deje plata les importa más que tu vida, tu salud, tu felicidad. Vos sabés quiénes son. Les reconocés sus caretas. La juventud es una riqueza. Vale mucho, es un tesoro. Puede dar para mucho o malgastarse en una apuesta necia. Cuando te digan “total, ¿qué vas a perder?”, pensalo. La riqueza de la juventud no es la edad, sino la vitalidad. La capacidad de poner toda esa vitalidad en marcha es lo apasionante de tu edad. Por eso te preocupa el sentido de la vida. Es tener en claro el “para qué”. Un horizonte despejado hacia el cual caminar. Yo tengo una certeza que no me la quiero callar: Jesús ilumina tu vida, el camino de la vida. Él nos ayuda a mirar y reconocer tantos signos de esperanza en el corazón. Él dio la vida por vos. Mirá si no va a querer que seas feliz. Con mucho cariño rezo por vos y pido a Jesús te haga feliz en la primavera de tu vida.

Mons. Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú.
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